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Escasez del agua

En diferentes medios de comunicación de nuestro país, incluyendo las redes sociales, nos encontramos con titulares como: Escasez de agua agobia a vecinos, Vecinos protestan por falta de agua, Autoridades y vecinos están preocupados por escasez de agua, Marcha por el agua se dirige a la capital, Expertos prevén que escasez de agua se agudizará en los próximos 10 años, Comuna habilitará 13 pozos más para extraer agua y afrontar un año de poca lluvia.


Por: Silvia Argueta Tejada – Directora Ecosistemas Proyectos Ambientales – asociada de la Comisión de Laboratorios de AGEXPORT


Entre las noticias del día a día a veces estas pasan desapercibidas para el grueso de la población, un problema que es de carácter vital para aquel que lo está padeciendo en ese momento. O bien, nos son conocidas cuando las manifestaciones humanas interrumpen nuestra locomoción en las carreteras y entonces ahí detenidos, talvez reflexionamos sobre la “escasez de agua”

Y es que, a futuro, afirman quienes conocen del tema, será un serio problema, no para algunos, sino para todos.

Según el Informe Mundial de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos (2019), para el año 2050, al menos una de cada cuatro personas probablemente viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua para consumo.

Los factores que afectan el suministro de agua son de dos tipos: naturales y antropogénicos. Los primeros incluyen el clima, la geología, geografía y, los segundos, están relacionados con la población, su crecimiento y desarrollo, así como los patrones de consumo y la voluntad política.

Lo que sabemos: el 70 por ciento de nuestro planeta se encuentra cubierto por agua. El 97.5 por ciento es agua salada, nos queda entonces un 2.5 por ciento de agua dulce que puede ser utilizada para nuestro consumo, esto es: uso doméstico, agricultura e industria en general. A este 2.5 por ciento es a lo que llamamos “recurso hídrico”.

Cuando me solicitaron que escribiera este artículo me comuniqué con un amigo hidrogeólogo, preguntándole sobre datos acerca de la escasez de agua en nuestro país. Su respuesta: “el problema central es que no contamos con una evaluación adecuada de nuestras fuentes de agua. Frecuentemente el recurso hídrico está ahí, pero no ha existido inversión para desarrollarlo”.

Con su respuesta me voy a las fuentes que me indica y reviso un estudio en donde se refieren al Índice de Pobreza Hídrica, el cual se basa en varios indicadores de escasez de agua. La Asociación Guatemalteca de Geociencias Ambientales realizó el estudio: “Análisis comparativo multidimensional de pobreza hídrica en Chiquimula” y lo presentó en un congreso de cambio climático en 2018.

El estudio en mención, permite identificar y evaluar la pobreza con relación a la disponibilidad del recurso hídrico y vinculado a indicadores socioeconómicos como recursos, acceso, capacidad, uso y ambiente. Este tipo de estudios debería de realizarse cada tres años aproximadamente para contar con datos confiables. Bien podrían ser puntos de tesis universitarias.

Por otro lado, en la Política Nacional del Agua de Guatemala y su Estrategia (mayo 2011), hay información sobre disponibilidad “teórica” de agua, porque las demandas por diferentes razones no se satisfacen. No tenemos datos actuales y reales, con lo que se nota la importancia de obtener una contabilidad del agua como una base hacia la implementación y mejora de estrategias a corto, mediano y largo plazo.

Según el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), Roma 2013, titulado: Escasez de agua, el sector económico en el que la escasez de agua tiene más importancia es en la agricultura. En la actualidad, indica FAO, la agricultura es responsable del 70 por ciento de las extracciones de agua dulce y de más del 90 por ciento del agua que no se podrá reutilizar debido a evaporación, transpiración, incorporación a productos y drenaje que se dirige al mar, entre otros (uso consuntivo). Para nuestro país esas estadísticas mundiales son bastante similares.

Hemos de recordar también que la escasez de agua va ligada directamente a otro tema importante: la calidad. Es decir, que el agua reúna las características que la hacen apta para los diferentes consumos. Lograr esa calidad cada vez resulta más costosa, en especial por la continua contaminación de las fuentes de agua.

La escasez de agua continuará si no se logra una voluntad política en cuanto a gestión y coordinación, así como en la regulación del agua y el cuidado que cada uno debemos dar en el uso y especialmente en su devolución.

Si sabemos que ese bien es escaso, y mientras exigimos y esperamos la implementación de políticas y estrategias gubernamentales, es importante que continuemos en la búsqueda de tecnologías innovadoras de uso. Por ejemplo, riegos más eficientes y eficaces, invertir en proyectos como los captación y almacenamiento de agua de lluvia, iniciativas exitosas de reuso.

Finalmente debe ser una prioridad la educación y concientización sobre el uso responsable del agua en nuestros hogares, centros educativos, condominios, comunidades, ciudad, centros urbanos y áreas rurales.

Nota: este artículo fue publicado originalmente en Prensa Libre. En este espacio se ofrece la versión completa.

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