Historias de exportación

Tecnología: artesanos elaboran mascarillas con textiles inteligentes

Alfredo Hernández fabrica artículos artesanales con un grupo de personas de diferentes comunidades del altiplano de Guatemala. La pandemia por COVID-19 alejó a los turistas y prácticamente frenó las exportaciones de ese rubro. Sin embargo, ha encontrado una oportunidad en la elaboración de mascarillas con textiles que utilizan alta tecnología, especial para uso prolongado.

Al conversar con Alfredo, la pregunta obligada es alrededor de cuál es la razón por la que sus tapabocas son inteligentes. Él no duda en responder: por la tecnología que utilizan en los textiles (Lafayette). Son cloro resistente, antimicrobianos, antibacteriales, hipoalergénicos, permiten la circulación de oxígeno, filtran el dióxido de carbono; absorben, transportan y evaporan la humedad; protegen de rayos ultravioleta y evitan la entrada fluidos.

Originalmente la empresa Manos Preciosas que dirige Alfredo, consiste en la innovación, diseño, producción y exportación de diferentes artículos hechos a mano. Los artesanos son originarios de San Juan Comalapa (Chimaltenango), Totonicapán, Sololá y La Antigua Guatemala (Sacatepéquez).

“Tuvimos que cerrar una de las dos tiendas en La Antigua Guatemala. No hay turistas, pero sí muchos pagos qué hacer. Además, los productores y artesanos dependen de nosotros, así fue como comenzamos a innovar”, relata Alfredo, al referirse a las consecuencias de la crisis sanitaria del COVID-19 en prácticamente todo el mundo.

Aunque en principio confeccionaron mascarillas quirúrgicas tradicionales, el mercado se saturó rápidamente y dejó de ser rentable. Ahora, después de algunas semanas de adaptación e investigación, utilizan una tela inteligente apropiada para el uso diario y prolongado por sus cualidades.

“No está hecha a base de polipropileno, sino a base de textil tejido, por eso sirve para quienes trabajan en industrias que deben usar mascarilla todo el día como transportistas, cajeros de supermercados, empleados que manipulan alimentos o personal que trabaja en obras civiles”, ejemplifica.

Actualmente ya hay 15 personas trabajando en el nuevo proyecto con Alfredo. Tuvieron que adquirir agujas e hilos especiales y acomodar las máquinas de coser que ya tenían.
Estas mascarillas son ideales para quienes no pueden utilizar las tradicionales, por ejemplo, enfermos renales o asmáticos, pero asegurando protección.

“Ya hemos tenido acercamientos con empresas grandes, incluso con personal de hospitales y deportistas, quienes han hecho pruebas sobre la efectividad de las mascarillas. Nuestro personal está trabajando principalmente desde sus casas y es una forma de hacerse de ingresos en esta pandemia”, concluye el empresario.

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