Opinión

Invertir en transporte urbano significa mejorar vidas

La clave para invertir en opciones de transporte público más sostenibles y accesibles está en comprender cómo estas inversiones impactan la vida de las personas, más allá del ahorro en tiempos de viaje.

América Latina y el Caribe es la región en desarrollo más urbanizada del mundo, con 8 de cada 10 personas viviendo en ciudades. Y los residentes poseen cada vez más automóviles, lo que genera altos niveles de congestión de tráfico, accidentes y contaminación.

Los sistemas de transporte público están sobrecargados y, en muchas ciudades, la proliferación de operadores de minibuses genera desplazamientos inseguros y caóticos. Acceder a opciones de transporte eficientes y asequibles es aún más difícil para el 20 por ciento de los habitantes urbanos (125 millones de personas) que viven en barrios marginales y periféricos.

Al mismo tiempo, las conexiones de banda ancha móvil más rápidas, la mayor accesibilidad de los teléfonos inteligentes y otras tecnologías están impulsando la innovación en el transporte. Solo piense en la rapidez con que las plataformas de viajes compartidos basadas en aplicaciones han remodelado la movilidad urbana, y cómo, más recientemente, las plataformas de logística digital como Liftit de Colombia están ayudando a que las entregas de camiones de “última milla” sean más eficientes en áreas urbanas congestionadas.

Lo que muestra la evidencia

La necesidad de invertir en opciones de transporte público más sostenibles y accesibles es clara. Sin embargo, para guiar mejor la toma de decisiones de inversión en transporte urbano, tanto para el sector público como para el privado, es clave comprender cómo tales inversiones han impactado la vida de las personas, más allá del ahorro de tiempo de viaje.

Un estudio reciente publicado por BID Invest y el BID revisa la evidencia disponible a nivel global sobre los impactos socioeconómicos que pueden ser atribuibles a las inversiones en transporte urbano. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que la construcción de metros y sistemas de tránsito rápido de autobuses (BRT) puede tener efectos importantes en el empleo de las mujeres al proporcionar opciones de transporte seguras y confiables que les permiten acceder a una gama más amplia de oportunidades laborales.

Del mismo modo, las inversiones en transporte urbano pueden pagar dividendos en términos de bienestar humano. En La Paz, Bolivia, gracias al sistema de teleférico aéreo de esta ciudad montañosa, un estudio reciente encontró que las personas reportan que pasan menos tiempo viajando y más tiempo en actividades educativas y recreativas. De manera similar, en Medellín, Colombia, las tasas de asesinatos disminuyeron en los vecindarios una vez que se conectaron a la red de teleféricos de la ciudad.

También hay evidencia que demuestra los efectos sobre la contaminación del aire y la salud. Por ejemplo, un estudio realizado alrededor de los días de la inauguración del nuevo metro en Taipei, China, descubrió que la contaminación del aire por CO2 disminuyó entre un 5 y un 15 por ciento, gracias a la menor cantidad de personas que viajaban en automóvil.

Soluciones del sector privado transforman el transporte urbano

Al igual que con otras áreas, el transporte está experimentando su propia transformación digital. Hoy es imposible pensar en el transporte urbano sin considerar cómo se ha visto afectado en los últimos años por la ola de viajes compartidos, cuyo impacto aún está en debate.

Se elogia a las plataformas de viajes compartidos como Uber, Lyft y Cabify por fomentar la creación de empleo flexible, especialmente durante las crisis económicas, pero al mismo tiempo son criticadas por los tipos de empleos de “economía de trabajo ocasional” (“gig economy”, en inglés) que están creando, que no ofrecen beneficios o protecciones para conductores.

También hay una discusión abierta sobre si las compañías de transporte están desplazando otras formas de movilizarse. Por ejemplo, ¿es menos probable que las personas tomen el transporte público, como un metro o un autobús, si las aplicaciones de transporte compartido pueden proporcionar un servicio puerta a puerta conveniente? ¿Y qué significa esto para la congestión vial?

En BID Invest, estamos interesados en comprender cómo compartir viajes puede servir mejor a las comunidades con acceso limitado al transporte público. También vemos oportunidades en modelos de viajes compartidos que ayuden a mejorar el empleo de las mujeres e incentivar la movilidad sostenible mediante la adopción de vehículos eléctricos.

También es emocionante ver cómo las compañías de viajes compartidos continúan evolucionando y lanzando servicios complementarios. Por ejemplo, en 2018, BID Invest proporcionó financiamiento a Cabify-Maxi Mobility para apoyar no solo su plan de crecimiento en la región, sino también el desarrollo de su plataforma de tecnología financiera, Lana. Comenzando como una forma de procesar pagos, este nuevo servicio proporcionará crédito a los conductores de la compañía, utilizando datos sobre el comportamiento del conductor que son capturados por la plataforma Cabify para evaluar la solvencia.

Otras innovaciones de transporte en la región

Compartir viajes es solo una de las muchas innovaciones de transporte urbano que están surgiendo en la región. Otros ejemplos son las compañías de escúteres electrónicos, como MOVO, disponibles en México, Chile, Perú y Colombia. Además, ciudades como Bogotá, Colombia, han introducido tarjetas de tránsito electrónicas, lo que permite a la ciudad abordar las restricciones de accesibilidad para los residentes más pobres a través de subsidios en las tarifas.

Los horizontes de las opciones de transporte de pasajeros se están expandiendo. En BID Invest, estamos entusiasmados de seguir trabajando para apoyar las inversiones en infraestructura de transporte urbano y las innovaciones de movilidad en las ciudades de nuestra región y para capturar mejor los impactos para las personas que viven en ellas.

Para obtener más información, consulte el estudio Transporte urbano en América Latina y el Caribe: lecciones y desafíos, que forma parte de la serie “Desarrollo a través del Sector Privado” de BID Invest, o lea un breve resumen de este estudio.

Artículo publicado originalmente en el BID y con autorización de reproducción en Dataexport.

SOBRE LOS AUTORES

Guillermo Mulville es británico-argentino y lidera la cartera de inversión de Telecomunicaciones, Medios y Tecnología (TMT, por sus siglas en inglés) en BID Invest. Se unió a la organización en 2016 y tiene su sede en Washington, D.C. Guillermo ha dirigido equipos especializados de inversión en la industria y ha trabajado en una multitud de transacciones en el sector, en toda América Latina (así como en Europa y Africa), desde principios de los ‘90. Antes de trabajar en BID Invest, pasó más de 9 años en la Corporación Financiera Internacional (IFC, del Grupo del Banco Mundial), donde fue Jefe de TMT para la región de América Latina y el Caribe. Antes de eso, trabajó durante 12 años en ABN AMRO Bank en toda la región, así como para Enron International. También fue miembro de las juntas directivas de compañías panafricanas y panamericanas de banda ancha y distribución. Guillermo es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de San Andrés y Master en Finanzas en la Universidad del CEMA, en Argentina.

Patricia Yañez-Pagans es economista del departamento de estrategia y desarrollo de BID Invest, donde coordina la agenda de evaluaciones de impacto de proyectos o iniciativas vinculadas a BID Invest con la finalidad de cuantificar su impacto en el desarrollo y generar aprendizajes para nuestros clientes y la institución. Antes de unirse a BID Invest, trabajó como economista en la Oficina de Planificación Estratégica y Desarrollo Efectivo del BID, fue profesora de economía en la Universidad Católica Bolivia e investigadora para la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas del Ministerio de Planificación del Desarrollo en Bolivia. Tiene un doctorado en economía aplicada de la Universidad de Wisconsin-Madison, un maestría en economía aplicada de la Universidad Pompeu Fabra, y una maestría en políticas sociales y desarrollo de London School of Economics.

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