Opinión

¿Es sostenible la sostenibilidad?

Italo Pizzolante Negrón

El reciente encuentro del Foro Económico Mundial en Davos y la comunicación del fondo de inversiones BlackRock dispara una alarma mundial que advierte la profundización de los cambios en las reglas del juego para competir. Realidades que impactan la competitividad de la actividad exportadora de Guatemala y la necesidad de fortalecer su gestión institucional, lo que invita a una reinterpretación del rol de las empresas, sus directivas y líderes, incluyendo los family office.

Mientras tanto, el Global Risk Report WEF 2020 reporta el incremento de la inestabilidad social, la migración involuntaria, el fracaso de las acciones vinculadas al cambio climático y la fragilidad institucional de la gobernabilidad en empresas y países.

Percepciones de esta realidad reflejan que el 56 por ciento de la población mundial afirma que el capitalismo existente es más dañino que bueno y el 66 por ciento no confía en que los líderes puedan gestionar con éxito los desafíos actuales, según el TrustBarometer 2020.

En un entorno desafiante, la confianza está en los científicos y académicos, así lo cree un 80 por ciento, seguido de “gente de mi comunidad local” (69), “ciudadanos de mi país” (65) y lejos los CEO (51), Periodistas (50). Más abajo y a nivel del “no confío”, los líderes religiosos, gobiernos y políticos.

Un efectivo kit de sobrevivencia frente a la realidad exige contar con una robusta agenda para la gestión sostenible de los riesgos ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ESG), que no siempre están en el mapa de las juntas directivas, más allá de la función tradicional de supervisión de riesgos operativos.

Pero estos son impactos potenciales a la confianza en la empresa, me refiero a un riesgo que abraza a todos los riesgos: los riesgos reputacionales.

Además del mapa de riesgos ESG, bajo el prisma de la materialidad (impacto y probabilidad de ocurrencia), el Kit debe contar con un sistema de “creencias compartidas” en la cultura de la empresa que refleje un claro propósito que responda a los colaboradores el “porqué” hacen lo que hacen y un alineado posicionamiento de empresa que responda al “cómo” desea ser percibida en sus diferentes audiencias.

En Guatemala, AGEXPORT puso en marcha su estrategia de sostenibilidad para el sector, una oportuna y acertada aproximación que exige el compromiso de la comunidad exportadora, único camino para hacer “sostenible” la propia sostenibilidad de sus negocios.

Artículo incluido en la edición impresa 274.

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