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Precio del diésel en Guatemala sube 24.9% en seis semanas

Diesel Guatemala

El precio del diésel en Guatemala volvió a encender las alertas para el comercio exterior. Entre el 6 de julio y el 17 de agosto pasó de Q35.17 a Q43.92 por galón, un aumento de Q8.75, equivalente a 24.9% en apenas seis semanas.

El incremento golpea directamente a las empresas que dependen del transporte terrestre para movilizar materias primas, productos terminados y contenedores. ¿Qué está impulsando esta escalada, cómo responde Centroamérica y qué podría ocurrir con el precio antes de finalizar agosto? Aquí se lo explicamos.

El precio del diésel en Guatemala eleva el costo de exportar

Guatemala importa el 100% del diésel que consume, por lo que los movimientos internacionales se trasladan rápidamente a su estructura de costos. Este combustible mueve transporte pesado, maquinaria agrícola, cadenas refrigeradas y logística hacia puertos y fronteras.

Para dimensionar el impacto, una operación que consume 1,000 galones enfrenta actualmente Q8,750 adicionales frente al precio registrado el 6 de julio. Ese incremento puede reducir márgenes, elevar las tarifas de transporte o trasladarse al precio final de los productos.

Para un sector que depende del transporte terrestre, el aumento significa mayores costos y menor margen para competir. El índice de inflación ya lo estamos percibiendo, al igual que el aumento de los costos de materias primas”, aseguró Amador Carballido, director general de AGEXPORT.

La tendencia ha sido acelerada. El diésel pasó de Q35.17 el 6 de julio a Q39.54 el día 20 y Q43.72 el 27. Luego alcanzó Q43.80 el 3 de agosto, bajó a Q42.28 el día 10 y volvió a subir hasta Q43.92 el 17 de agosto.

Ese último precio representa el nivel más alto de 2026 y de los últimos cinco años, lo que mantiene la presión sobre empresas que necesitan trasladar mercancías dentro del país antes de exportarlas.

Centroamérica busca amortiguar el incremento del diésel

El aumento internacional también afecta al resto de Centroamérica, aunque cada país utiliza mecanismos diferentes para contener su impacto sobre consumidores y empresas.

Honduras mantiene una reducción tributaria de L10 por galón y revisa los precios semanalmente. Nicaragua decidió no trasladar determinados incrementos internacionales entre el 16 y el 22 de agosto y mantuvo congelados los precios de gasolina y diésel.

Panamá utiliza precios máximos con ajustes quincenales, mientras Costa Rica opera bajo un esquema de tarifas reguladas. El Salvador, por su parte, publica precios de referencia cada 14 días.

Las diferencias son relevantes para la competitividad. Si un país logra amortiguar temporalmente el costo del combustible mientras otro traslada con mayor rapidez las variaciones internacionales, las empresas enfrentan condiciones distintas para movilizar mercancías y calcular sus costos logísticos.

¿Qué está haciendo Guatemala?

La respuesta de Guatemala todavía se encuentra en manos del Congreso. El Ejecutivo propone un subsidio de Q12 por galón de diésel, mientras diputados analizan un Fondo de Compensación y Estabilización de Precios para gasolina regular y diésel.

El fondo tendría un capital inicial de Q1,500 millones y permitiría utilizar recursos en períodos de precios elevados. A diferencia del subsidio, diseñado para atender la coyuntura actual, el fondo buscaría convertirse en un mecanismo de mayor permanencia.

Sin embargo, ninguna de las dos propuestas está aprobada todavía. El presidente del Congreso, Luis Contreras, explicó que el fondo “intenta recaudar fondos cuando el precio del diésel esté bajo y devolverlo cuando el precio del diésel esté arriba”.

Mientras continúa la discusión legislativa, los exportadores permanecen expuestos a los movimientos internacionales y a la posibilidad de enfrentar nuevos incrementos en sus costos logísticos.

El problema ya no es solo el petróleo

Para entender el aumento del diésel no basta con observar cuánto cuesta el barril de petróleo. Actualmente también existe una fuerte presión sobre la capacidad mundial para refinar crudo y producir combustibles terminados.

El diesel crack spread de Estados Unidos —la diferencia entre el precio del diésel terminado y el crudo West Texas Intermediate (WTI)— alcanzó un récord intradía de US$102.20 por barril el 17 de agosto.

Esto no significa que refinar un barril cueste US$102.20. El indicador refleja que el diésel terminado se ha vuelto excepcionalmente caro frente al petróleo que se utiliza para producirlo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) reportó que las refinerías procesaron 80.9 millones de barriles diarios en julio, casi cinco millones menos que un año antes.

A esto se suman ataques que han afectado refinerías rusas y otras instalaciones en Medio Oriente. En Estados Unidos, además, los inventarios de destilados —categoría que incluye el diésel— se encuentran en su nivel más bajo para esta época del año desde 1996.

¿Qué puede ocurrir con el diésel en los próximos días?

El riesgo continúa inclinado al alza. Nuevos ataques contra refinerías rusas, mayores interrupciones en Medio Oriente o restricciones en el estrecho de Ormuz podrían mantener elevado el precio del diésel, incluso si el petróleo registra descensos.

“A medida que aumenta la retórica, también lo hacen los precios”, explicó Phil Flynn, analista de Price Futures Group, a Reuters, al referirse a la creciente tensión geopolítica y su impacto sobre los mercados energéticos.

El problema también está en la disponibilidad de producto terminado. Shohruh Zukhritdinov, de NitrolOil, advirtió que “ya no es un problema de incentivos de refinación; es un problema de capacidad de refinación y suministro global alternativo”.

El rumbo dependerá en gran medida de la geopolítica. Una nueva escalada en Medio Oriente o más ataques contra infraestructura energética podrían prolongar la presión sobre petróleo y derivados.

Por el contrario, una distensión entre Estados Unidos e Irán, una normalización del tránsito por Ormuz y la recuperación de las refinerías afectadas podrían generar una corrección. Sin embargo, el alivio en el precio del diésel no necesariamente sería inmediato.

¿Puede seguir aumentando el diésel en Guatemala?

Mientras la oferta mundial permanezca limitada, el precio del diésel en Guatemala continuará expuesto a nuevos movimientos durante agosto. El comportamiento dependerá tanto del mercado petrolero como de la disponibilidad internacional de combustibles refinados.

Si las tensiones geopolíticas persisten y la oferta de diésel continúa restringida, las empresas exportadoras podrían cerrar agosto con costos logísticos elevados. Si las condiciones internacionales mejoran, podría comenzar una corrección gradual.

En el mercado interno también será determinante lo que ocurra en el Congreso con el subsidio de Q12 por galón y el Fondo de Compensación y Estabilización. Mientras ninguna medida sea aprobada, la factura de la volatilidad internacional seguirá llegando directamente a quienes producen, transportan y exportan desde Guatemala.

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