Los agronegocios tecnificados y orientados a la exportación brindarán importantes oportunidades a las entidades financieras de América Latina y el Caribe.

Nibaldo es un agricultor de la zona central de Chile. Hace más de 20 años que se dedica a la producción de cebolla, maíz, zapallo y tomate.

La cebolla es uno de los principales productos de exportación agrícola en Chile en términos de volumen; sus principales destinos son Europa, Norteamérica y Brasil. Más al norte, a 3 mil kiómetros de distancia, en el norte de Perú, Augusto tiene una plantación de espárragos para la exportación. Perú es uno de los tres principales exportadores mundiales de espárragos, abasteciendo sobre todo al mercado de Estados Unidos, Inglaterra y España.

Es posible que ni Nibaldo ni Augusto lleguen a dimensionar la contribución que hacen a sus países.

Aunque el sector agropecuario representa sólo alrededor del 5 por ciento del PIB de Chile y 7 por ciento del PIB de Perú, éste constituye entre 25 por ciento y 30 por ciento de las exportaciones totales, generando una parte importante de los dólares necesarios para importar aquellos productos que no se producen de manera local.

Financiamiento al agro: desafío regional

El sector agropecuario representa alrededor del 6 por ciento del PIB de los países latinoamericanos y del Caribe, un valor de casi el doble de la media mundial. Es más, las exportaciones agrícolas y de alimentos y bebidas representan, en promedio, casi un tercio de las exportaciones totales de los países de la región, frente a sólo un 10 por ciento del promedio mundial.

Por ejemplo, Chile posee uno de los sistemas financieros más avanzados de la región y, sin embargo, los productores agrícolas enfrentan retos para financiar su capital de trabajo e inversiones.

El crédito al sector agropecuario representa en Chile alrededor de 3 por ciento del total de la cartera de los bancos, convirtiéndolo en uno de los sectores con menos representación en el portafolio de las entidades bancarias. En el caso de Perú, los bancos también destinan un porcentaje mínimo de su cartera al sector agrícola. Estos desafíos se repiten en toda la región.

De otro lado, al bajo nivel de acceso al crédito que se observa en la región, se suma la baja participación que tiene el crédito en sectores agropecuarios dentro del total de financiaciones. Es que los riesgos inherentes del sector, como la variabilidad del clima y la volatilidad de los precios, sumado a ciertas limitaciones de la información contable y las ‒a veces‒ débiles estructuras societarias desafían el análisis de crédito tradicional que efectúan las entidades financieras.

El crédito al sector privado representa apenas 40 por ciento del PIB en LAC, un valor que se encuentra muy por debajo del promedio mundial. Y a su vez, el crédito a sectores agrícolas representa en promedio 3 por ciento del total en América Latina y el Caribe.

La perspectiva mundial

Nuestra región cumplirá un papel fundamental en la provisión mundial de alimentos en las próximas décadas. De hecho, Argentina, Brasil y Paraguay ya se encuentran entre los cinco principales exportadores del mundo de frijoles y aceite de soja. Asimismo, Ecuador, Costa Rica, Colombia y Guatemala se encuentran entre los cinco principales exportadores de banana del mundo.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la población mundial superará los 9 mil 500 millones de personas en 2050, desde los aproximadamente 7 mil 300 millones en la actualidad. A su vez, el mayor ingreso per cápita no sólo resultará en un aumento de la demanda de alimentos, sino también de alimentos de mayor calidad.

Es probable que, según indica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la mayor demanda sea cubierta con mayores niveles de producción en el África Subsahariana y en América Latina, donde la disponibilidad de dos factores críticos para la agricultura y la ganadería, como son el agua y tierra arable, es mayor que en otras partes del mundo.

El camino de la inversión

El sector agropecuario es y seguirá siendo una parte importantísima del ADN de nuestros países y un factor decisivo del desempeño de las economías de la región en las próximas décadas. Es por eso que, en BID Invest, el brazo para el sector privado del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID),no sólo financiamos proyectos agropecuarios en forma directa, sino que también apoyamos a instituciones financieras a lo largo de la región para que sean ellas quienes asistan a productores orientados a la exportación que, como Nibaldo o Augusto, necesitan financiar sus ciclos productivos, la adopción de nuevas tecnologías, y encarar inversiones de largo plazo.

En 2018, BID Invest aprobó, entre muchos otros proyectos, un préstamo de largo plazo a Banagro, una institución no bancaria chilena líder en el financiamiento de pequeños y medianos productores. Asimismo, BID Invest apoya con asistencia financiera a LAAD, una entidad financiera que desde 1970 provee financiamiento de largo plazo a productores en más de 25 países de la región. También apoyamos, entre otros, a Bancop, un banco de cooperativas que provee financiamiento a pequeños y medianos productores en Paraguay.

Los agronegocios destinados a la exportación y con crecientes niveles de adopción tecnológica en América Latina y el Caribe generarán grandes oportunidades para aquellas instituciones financieras que estén dispuestas a invertir tiempo y recursos para entablar relaciones de largo plazo con clientes de un sector estratégico para la economía de la región.

Nota publicada originalmente en el blog del BID, reproducida en Dataexport con autorización.

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