Opinión

Reorientación de las cadenas globales de valor determina la competitividad de bienes

Reorientación de las cadenas globales de valor determina la competitividad de bienes

Las cadenas globales de valor, es un concepto del comercio internacional que surge aproximadamente hace 30 años, como una manifestación de los procesos de globalización de la economía, en el que se produce una especialización y fragmentación de los procesos productivos y la prestación de servicios, entre diferentes países.

Durante los últimos años, este proceso tuvo comportamientos bastante predecibles, donde tuvo una mayor participación los países desarrollados y las economías emergentes.

En 2020, por la pandemia se dio un fenómeno nunca antes visto, donde hubo una reducción significativa del comercio exterior, motivada principalmente por los cierres fronterizos como respuesta de los gobiernos para prevenir contagios por Covid-19, provocando escasez de mercancías lo cual llevó a un aumento en los precios de determinados bienes.

Este fenómeno llevó a las principales economías mundiales ha reevaluar las cadenas globales de valor, ya que descubrieron su vulnerabilidad al producirse una interrupción de la cadena logística mundial al tener dependencia de materias primas y proveedores de bienes intermedios y finales concentrada en determinados países, principalmente en China.

Así nació un proceso de doble vía:

1. Las principales economías están analizando diversificar el acceso a las materias primas, a la producción y servicios.

2. Países como los latinoamericanos ven una oportunidad para atraer nuevas inversiones extranjeras y el incremento de las inversiones propias para lograr una mayor participación en las cadenas globales del valor, crecimiento de sus economías, mayor acceso a bienes y servicios y una mejora en la calidad de vida de sus ciudadanos.

Guatemala no escapa a este fenómeno, principalmente por su cercanía a la mayor economía mundial (Estados Unidos) y su posición geográfica privilegiada, sin embargo, esto plantea grandes retos, ya que debemos competir con otros países para atraer inversiones.

Estos desafíos no son para un sector de la industria o los servicios en particular, sino que constituyen retos de país, en el que se requiere un esfuerzo combinado entre el sector público y privado para constituirnos como un país atractivo para la inversión extranjera directa y para fomentar el emprendimiento e inversión local.

Entre los aspectos en los que esta alianza público-privada debe enfocarse, se encuentra el disponer de mayor y mejor infraestructura que propicien una agilización del movimiento de mercancías y servicios.

Además, debe invertirse en educación para disponer de una mano de obra mejor preparada y así atraer procesos productivos y de servicios de mayor valor agregado.

El aspecto normativo debe ser un facilitador para insertarnos en la economía global, debido a que se requiere el contar con certeza jurídica para las inversiones extranjeras y locales, con normas claras que propicien la agilización de todos los procesos productivos y que respondan a las necesidades actuales y cada vez más cambiantes de la economía global.

Estamos ante una oportunidad única en la historia de nuestro país, que no deberíamos dejar pasar, que requiere la mayor atención de todos los actores que participamos en la economía nacional para que pueda constituirse en un catalizador de procesos sociales, económicos y productivos, que finalmente posicionen a Guatemala dentro del grupo de países desarrollados y que esto se traduzca en una mejor calidad de vida para los guatemaltecos.

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Comercialización
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