Opinión

Guatemala y Perú: nueva era de integración comercial

María Eugenia Álvarez, Consejera

Escrito por: María Eugenia Álvarez Ruiz, Consejera Comercial de Guatemala en Perú.

La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre Guatemala y Perú, prevista para el 1 de julio de 2026, llega en un momento oportuno para observar la relación bilateral con una lectura más amplia. No se trata únicamente de un acuerdo comercial que reduce barreras; también puede ser el punto de partida para que Guatemala piense al Perú como un mercado atractivo y oportuno dadas las circunstancias que ocurre con otros mercados tradicionales.

El trasfondo es importante. Perú no es un mercado menor y si vemos el sector agrícola como un ejemplo: en 2025 superó los US$15,013 millones en agroexportaciones, con un crecimiento de 17.3%, consolidándose como uno de los actores más dinámicos de la región. Guatemala, por su parte, también cuenta con una base agroexportadora sólida. En 2025, sus agroexportaciones alcanzaron los US$15,593 mil millones, destacando productos como banano, café, cardamomo, frutas exóticas, legumbres y hortalizas.

Por eso, el dato que llama la atención no es solo la entrada en vigor del TLC, sino el tamaño todavía reducido de la relación comercial frente al potencial de ambos países y la proyección a otros mercados de países vecinos.

En 2025, el comercio entre Guatemala y Perú alcanzó los US$238 millones, 4% menos que el año anterior. De ese total, Perú exportó US$164 millones, mientras que Guatemala colocó en el mercado peruano alrededor de US$73 millones. Visto así, el acuerdo no solo abre una puerta: también evidencia una relación agraria que aún puede crecer.

En este escenario, Guatemala cuenta con productos que pueden encontrar espacios en el mercado peruano y con alto potencial exportador. La oportunidad no debe leerse como una simple colocación de productos, sino como una apuesta por complementar una demanda peruana que ya conoce de calidad, abastecimiento y competencia en alimentos.

Desde esa perspectiva, el TLC puede verse como una herramienta estratégica para construir una relación más activa y equilibrada. Perú ya tiene una agroexportación fuerte y compradores acostumbrados a estándares exigentes. Precisamente por eso, Guatemala debe ingresar con una propuesta clara: productos con continuidad, origen reconocido, cumplimiento sanitario, presentación adecuada y, cuando sea posible, mayor valor agregado.

La oportunidad, entonces, no está solo en exportar más, sino en exportar mejor. Si el sector agrario guatemalteco entre otros logra estudiar los nichos correctos, adaptar su oferta y fortalecer vínculos con importadores peruanos, el TLC puede convertirse en algo más que un acuerdo pendiente por años: puede ser una vía concreta para ampliar la presencia de Guatemala en Sudamérica y darle mayor profundidad a una relación comercial que todavía tiene mucho por desarrollarse y con el mejor de los casos equilibrar nuestra balanza comercial, que por el momento favorece al Perú.

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