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El empaque, el nuevo pasaporte al mercado europeo: así se prepara Centroamérica para el PPWR
El empaque deja de ser solo una decisión de presentación o logística y pasa a ser una condición de acceso al mercado europeo. Desde el 12 de agosto de 2026 comenzó la aplicación gradual del Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR). La normativa alcanza todos los materiales y exige que los envases procedentes de terceros países también cumplan los requisitos europeos cuando ingresen a ese mercado.
La Comisión Europea estima que, sin nuevas medidas, los residuos de envases aumentarían 19% hacia 2030. Una de las primeras exigencias vigentes es la restricción de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en envases en contacto con alimentos.
Centroamérica avanza a distintas velocidades frente al PPWR.
Costa Rica, a través de PROCOMER ha alertado a los exportadores sobre las nuevas exigencias europeas y el país cuenta con una Estrategia Nacional de Economía Circular liderada por el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE). El sector privado también ha desarrollado iniciativas de recuperación, reutilización y reciclaje de envases, capacidades alineadas con las nuevas reglas europeas.
Por otra parte, Panamá destaca por la coordinación entre el sector público y privado. El Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) y la Asociación Panameña de Exportadores (APEX) han impulsado una mesa técnica para preparar a las empresas frente a las regulaciones ambientales de la Unión Europea. Además, el país cuenta con una Hoja de Ruta de Acción para los Plásticos y con la Ley 502 de economía circular, actualmente en proceso de reglamentación por el Ministerio de Ambiente.
Guatemala tampoco se queda atrás ante la entrada en vigor de la regulación europea, la preparación ha sido impulsada principalmente desde la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) quienes, a través de su Radar de Sostenibilidad de la Gerencia de Sostenibilidad, han emitido alertas y orientación sobre reciclabilidad, sustancias restringidas, contenido reciclado y etiquetado del PPWR, mientras empresas del sector plástico avanzan en recuperación de residuos y producción de resinas recicladas. Así, Guatemala cuenta con capacidades empresariales importantes aunque aún necesita acelerar la articulación institucional para acompañar a los exportadores ante las nuevas exigencias europeas.
Pequeñas empresas europeas en alerta
La transición ya genera preocupación. Deutsche Welle identifica dos empresas que han limitado sus ventas: Monstaas Workshop, una pequeña tienda en línea, señaló que tendría que designar representantes autorizados en los países a los que vende y estimó un costo cercano a €300 anuales por país. Por su parte, la empresa sueca iLabs Electronics anunció que suspendería pedidos de su tienda web desde países de la UE al considerar que el costo y la carga administrativa eran desproporcionados frente a sus ventas directas.
En países como Alemania surge inconformidad respecto a las regulaciones actuales, Tim Arlt, director general de la Federación Alemana de Minoristas señaló que “lo que debería fortalecer el mercado interior, en la práctica, lleva a que los pequeños minoristas se retiren de los países de la UE. Al final, esto beneficia principalmente a las grandes empresas, que pueden permitirse tener plenipotenciarios en varios países.”
El PPWR eleva la exigencia para exportar a Europa y, al mismo tiempo, genera inconformidad entre pequeños comercios y minoristas europeos por sus costos y cargas administrativas. Para Guatemala, el reto será anticiparse: la coordinación público-privada será clave para traducir la regulación en capacidades, acompañamiento y soluciones que permitan a las empresas cumplir sin perder competitividad ni acceso al mercado europeo.
