¿Pueden los productos llamados biodegradables causar mayor impacto ambiental que los no biodegradables? Sí y en las próximas líneas explicaré porqué.


Por: Sabo Tercero – Inventor Studio

Vivimos en una era rodeados de productos y servicios donde prácticamente todo lo que podemos desear lo tenemos al alcance de un clic, los avances científicos y tecnológicos de las últimas décadas nos han traído tiempo y calidad de vida, pero también es cierto que estos avances nos han llevado a una era de sobreproducción, a una etapa industrial donde las distancias se han acortado, el mundo se ha vuelto mucho más pequeño y se han abierto las puertas para que productores y empresarios puedan hacer llegar sus productos a cualquier lugar del planeta.

Como consumidores es difícil distinguir las líneas y los límites de este sistema en sobreproducción. Aunque podemos sentirnos abrumados, realmente estamos sorprendidos y entusiasmados por la cantidad de productos a nuestro alcance.

Como empresarios, diseñadores, productores o exportadores, debemos mantenernos a la vanguardia de las tendencias, debemos estar mirando más allá de lo que sucede en anaqueles y aparadores pues ese presente es pasado en las mesas de diseño.

Como creadores de producto constantemente estamos buscando el futuro, sea cual sea la rama (textil, moda, objeto, mobiliario, alimento, entre otros) y hemos llegado a un punto de no-retorno, donde los productos solo tendrán futuro en caso de ser productos conscientes.

Es básico entender como productores, los fundamentos de sustentabilidad para poder diseñar productos conscientes.

¿A qué nos referimos con esto? Un producto consciente tiene como objetivo satisfacer las necesidades del consumidor y al mismo tiempo tener un impacto positivo en las esferas social, ambiental y económica. Pero… ¿cómo lo logramos?

Comprender el contexto y el entorno en el que se desarrollan nuestros productos es fundamental para la tarea de la creación de un producto consciente, debemos comprender que cualquier producto tiene impacto en el medio ambiente.

No existe producto sin impacto, pero existen las herramientas del Diseño Sustentable, una práctica que nos ayuda a minimizar el impacto y por el contrario brindar impacto positivo en las tres esferas antes descritas.

Hoy escuchamos la palabra “sustentabilidad” en cada esquina, en todas las revistas y en infinidad de contenido web, pero… ¿qué es?

Derivado de numerosas crisis medioambientales en 1987, se elaboró para la Organización de las Naciones Unidas el Informe Brundtland. Este fue realizado por una comisión encabezada por la doctora Gro Harlem Brundtland. Originalmente se llamó Nuestro Futuro Común (Our Common Future, en inglés).

En ese documento se utilizó por primera vez el término “desarrollo sustentable”, definido como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.


Como productores, desarrollo sustentable significa poder impulsar nuestros productos, asegurando que futuras generaciones puedan hacer lo mismo o más.

Como productores, desarrollo sustentable significa poder impulsar nuestros productos, asegurando que futuras generaciones puedan hacer lo mismo o más.

El grave problema es que hasta ahora esto no ha sucedido, los recursos se están agotando, los procesos han sido explotados, los derechos laborales no son los mismos en todo el mundo, las rutas de transporte se han extendido y encontramos impactos ambientales derivados de todo el proceso y un exceso de residuos.

Para poder tomar acción alineados al desarrollo sustentable y seguir impulsando y alcanzando las metas de las empresas debemos hacer un cambio de raíz en la forma de hacer las cosas pues los impactos ambientales están directamente relacionados en las interconexiones existentes entre cada etapa del ciclo de vida de nuestros productos.

Cada uno de los productos que diseñamos tienen un ciclo de vida que contempla: materia prima, producción, empaque, distribución en cada etapa, la utilización del producto y el fin de vida del mismo.

Durante muchos años la formación universitaria de los diseñadores de producto ha sido orientada a las ventas, a generar consumo e inclusive a incorporar obsolescencia programada, siendo el consumo la principal preocupación del diseñador y de los productores. Hoy en día la tendencia ha cambiado, evidentemente los problemas ambientales, sociales y económicos han demostrado que este no es el camino que debemos seguir.

¿Cómo lograr un cambio en el diseño?

Dentro del ciclo de vida del producto existe la parte más importante: la del diseño.

Es esta la etapa más importante y en la que se pueden generar los cambios más fuertes, ya que en esta se gesta el producto, el cual dependerá de todo un sistema para poder llegar al consumidor. Es en esta etapa donde la innovación es el concepto clave, porque nos permite satisfacer las mismas necesidades de una forma totalmente distinta, la innovación lo cambia todo pero la innovación viene de la mano de la función.

¿Qué es la función? La función de un producto es aquello para lo cual fue diseñado, y se preguntarán ¿esto qué tiene que ver con innovación? Les responderé con un ejemplo. El dueño de una empresa mueblera pide a su equipo de diseño crear una nueva silla, los conceptos mentales están tan establecidos que lo primero que pensamos todos es… “un soporte plano con 4 patas y un respaldo”. Ahora pensemos en función.

El mismo dueño de la empresa mueblera se acerca con su equipo de diseño y les pide crear un objeto para (esto es función) – soportar una persona de 80 kilogramos cómodamente por cinco horas –. En este caso, los diseñadores pueden llegar a ideas inimaginables donde la innovación disruptiva crea objetos que sobresalen de los objetos conocidos que cumplen la misma función. Se borran los conceptos preestablecidos y se abre la brecha de productos innovadores.

Trabajar con la función y la innovación abre el camino para nuevas áreas del diseño y nos permite dar el siguiente paso hacia un producto consciente.

En este proceso es necesario analizar la materia prima, su origen, la forma de producir el objeto, el empaque, los recursos de energía y agua que el usuario necesitará y tener resuelta la etapa de fin de vida, evitando desde el diseño que el objeto termine bajo tierra una vez que ha cumplido con su propósito.

Tenemos un mercado que está despertando, que se preocupa por el ciclo de vida de su producto y de las acciones que las empresas están tomando.

Si queremos permanecer competitivos es fundamental hacer cambios en nuestras etapas de diseño, ser responsables por nuestros productos y por las acciones sociales que podemos emprender. Nuestros consumidores se inclinan por productos a su alcance que generen buenas acciones alrededor.

Como pueden ver la sustentabilidad va mucho más allá de materiales reciclados, orgánicos, biodegradables (que en muchas ocasiones tienen mucho mayor impacto ambiental que un producto no biodegradable). La sustentabilidad radica en el contexto y las relaciones interconectadas de las etapas de ciclo de vida de los productos. Ha llegado el momento y el punto de no-retorno para nosotros como empresarios y productores, ha llegado el momento de hacer las cosas bien, contextualmente y cíclicamente bien.