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Más allá del Día de la Tierra: una agenda de competitividad

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Cada 22 de abril se conmemora el Día Mundial de la Madre Tierra, una fecha que promueve la conciencia sobre la necesidad de proteger el medio ambiente y enfrentar desafíos como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. En este contexto, para el sector exportador, el mensaje es más concreto: proteger el medio ambiente es una condición para seguir produciendo y compitiendo.

En temas de producción y medio ambiente, persiste la idea de que exportar implica presión sobre los recursos naturales. Sin embargo, en sectores clave como café, cacao y productos forestales, la evidencia apunta a un enfoque distinto: producir puede ser compatible con conservar, e incluso depender de ello.

Guatemala es uno de los países megadiversos del mundo, que alberga a más de 8,000 especies de plantas y 1,200 especies de vertebrados. Además, cerca de un tercio de su territorio está cubierto por bosques, según el INAB.

En sectores como el café, producto relevante en las exportaciones, más del 90% de la producción se desarrolla bajo sistemas de sombra de acuerdo con ANACAFE. Esto significa que, en muchos casos, la producción no sustituye al bosque, sino que convive con él, generando condiciones para la conservación de suelos, agua y biodiversidad.

Modelo productivo sostenible

En el caso del café y el cacao, al desarrollarse una parte importante de producción bajo sistemas agroforestales, los cultivos conviven con árboles y cobertura vegetal. Este modelo no solo contribuye a mantener la estructura del paisaje, sino que genera beneficios productivos concretos: conservación de humedad, reducción de erosión, mayor resiliencia frente a variabilidad climática y conservación de biodiversidad.

Los mercados internacionales están evolucionando rápidamente hacia esquemas que exigen trazabilidad, legalidad y garantías de no deforestación en sus cadenas de suministro. En este entorno, los sistemas agroforestales ofrecen una base sólida para cumplir con estos requerimientos y diferenciar la oferta exportable.

Algo similar ocurre en el sector forestal

Las exportaciones de madera y muebles operan bajo marcos que exigen trazabilidad del origen y cumplimiento de planes de manejo forestal, en muchos casos supervisados por el Instituto Nacional de Bosques. Esto implica que la madera proviene de fuentes autorizadas, con esquemas de reposición y control.

Este punto es crítico: cuando el bosque se integra a una cadena productiva formal, adquiere valor económico sostenible, lo que reduce los incentivos para su cambio de uso.

¿Qué significa para el sector exportador?

Para el exportador, esto tiene implicaciones concretas:

-Acceso a mercados: la capacidad de demostrar origen, prácticas sostenibles y cumplimiento normativo será cada vez más determinante.

Gestión de riesgos: modelos productivos más sostenibles son también más resilientes frente a presiones climáticas y regulatorias.

Posicionamiento: existe una oportunidad real de diferenciar productos guatemaltecos en función de su origen y su impacto.

Esto quiere decir que no se trata de producir menos. Se trata de producir mejor, con modelos que integren conservación y competitividad.

“Este Día de la Tierra nos recuerda que cuidar nuestros recursos no es solo una responsabilidad ambiental, sino una decisión estratégica para asegurar el futuro de nuestras exportaciones”, manifiesta Yolanda Mayora, Gerente de Sostenibilidad de AGEXPORT.

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