Opinión

Guatemala se suma a la tendencia global con la Gasolina E10

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Escrito por: Aida Lorenzo

Guatemala marca un hito en materia de sostenibilidad energética con la emisión del Acuerdo Gubernativo 95-2026, un paso clave para la movilización, que fortalece el marco regulatorio para garantizar el suministro de alcohol carburante y establece los procesos de verificación técnica, calibración, control de calidad, trazabilidad y abastecimiento, alineados con estándares internacionales aplicables a los programas de mezcla de combustibles.

El país retoma una visión planteada desde 1985 con la Ley del Alcohol Carburante, al avanzar en la implementación de E10, compuesta por 10% de etanol y 90% de gasolina. Esta política pública se sustenta en cuatro décadas de lineamientos energéticos, ambientales y climáticos, orientados a reducir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la calidad del aire y contribuir al cumplimiento de los compromisos asumidos en el Acuerdo de París. El sector transporte, uno de los principales generadores de emisiones, se convierte así en un área estratégica para impulsar acciones de mitigación.

La experiencia internacional confirma que el etanol es una herramienta eficaz y segura. Más de 60 países lo utilizan desde hace décadas, con Estados Unidos y Brasil como líderes en producción y consumo, y con amplia evidencia técnica sobre su desempeño. En América Latina, naciones como Argentina, Colombia, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Perú operan con mezclas de al menos E10. En Europa, el uso de E5 y E10 es estándar, mientras que en Asia destacan India, Tailandia, China y Japón con programas consolidados. Las lecciones comunes son claras: marcos regulatorios estables, mandatos progresivos, seguridad jurídica, coordinación interinstitucional y comunicación transparente hacia consumidores y actores de la cadena.

De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (MEM), la entrada en vigor de la Gasolina E10 está prevista a partir del 21 de agosto de 2026, lo que implica una preparación operativa significativa. El Gobierno ha avanzado en normativa, licencias, inspecciones y campañas informativas. Las empresas importadoras han invertido en infraestructura para mezclar y asegurar el abastecimiento de etanol nacional e internacional. Las estaciones de servicio realizan el mantenimiento requerido y los productores locales ya gestionan permisos para participar en un mercado abierto. El país se suma así a una tendencia global que utiliza aditivos renovables y no tóxicos para mejorar la calidad del combustible, con el respaldo de cientos de millones de vehículos que operan con E10 en el mundo.

Más información acerca de la autora:

Aida Lorenzo es una experta internacional en bioenergía y biocombustibles, con una trayectoria destacada en el impulso de políticas públicas y soluciones energéticas sostenibles en América Latina. Con más de 25 años de experiencia, facilita el diálogo técnico entre gobiernos, organismos multilaterales y el sector privado, aportando una visión estratégica sobre etanol, biodiésel, combustibles avanzados y seguridad energética.

Este artículo de opinión lo podrá encontrar en la Edición de la Revista Data Export Junio-Julio

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