En un entorno económico internacional marcado por la incertidumbre, Guatemala continúa mostrando señales de estabilidad macroeconómica. Como parte de esa estrategia, la Junta Monetaria decidió mantener en 3.50% la tasa de interés líder de política monetaria, tras evaluar el comportamiento de la inflación y las condiciones económicas tanto internas como externas, en una decisión orientada a preservar el equilibrio económico del país frente a un contexto global cambiante.
Según Álvaro González Ricci, presidente de la Junta Monetaria y del Banco de Guatemala ”aunque las perspectivas de crecimiento económico mundial se mantienen positivas para 2026 y 2027, persisten riesgos asociados a tensiones geopolíticas y políticas comerciales proteccionistas. Entre los factores de preocupación destaca el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los precios internacionales de la energía, un elemento que podría presionar costos productivos y logísticos para sectores estratégicos como el agroexportador”, indicó.
Por su parte, Johny Gramajo, gerente económico del Banco de Guatemala, señaló que, pese a la incertidumbre derivada de medidas arancelarias internacionales, la actividad económica mostró un comportamiento más favorable de lo previsto, con un crecimiento global de 3.4% en 2025. En el caso de los principales socios comerciales de Guatemala, el crecimiento promedio fue de 2.3%, una señal positiva para el comercio exterior guatemalteco. No obstante, la estabilidad macroeconómica, aunque favorable, no resuelve por sí sola las barreras estructurales que afectan la competitividad exportadora.
No obstante, aunque la estabilidad monetaria brinda un entorno favorable para la inversión y la actividad económica, por sí sola no elimina los desafíos estructurales que continúan limitando el desempeño competitivo del país.
Infraestructura portuaria: una barrera histórica para la competitividad
Más allá del acceso al financiamiento y del contexto económico global, uno de los mayores retos para los distintos sectores productivos continúa siendo la infraestructura logística y portuaria, un componente clave para la eficiencia del comercio exterior.
En este contexto, la discusión de la Ley General del Sistema Portuario Nacional cobra especial relevancia como una posible respuesta a una de las principales limitantes del comercio exterior nacional: los altos costos logísticos y los retrasos operativos en puertos.
Actualmente, Guatemala opera bajo una legislación portuaria con más de cuatro décadas de antigüedad, pese a que la dinámica del comercio exterior ha cambiado significativamente. Mientras en el año 2000 el país movilizaba alrededor de 280 mil contenedores, para 2025 esa cifra supera los 1.1 millones anuales, reflejando una demanda logística que requiere infraestructura moderna, mejor gobernanza y mayor capacidad operativa.
El sector exportador ha señalado de forma reiterada que estas limitaciones afectan especialmente a productos perecederos como vegetales, frutas, café, banano, cardamomo y alimentos procesados, donde los tiempos logísticos son determinantes para mantener calidad, cumplimiento y competitividad en los mercados internacionales.
“Modernizar el sistema portuario es una necesidad estratégica para el país. La legislación actual responde a una realidad comercial completamente distinta. Hoy Guatemala necesita infraestructura, planificación técnica, certeza jurídica e inversión que permitan reducir costos logísticos y facilitar el comercio exterior”, señaló Claudia De Del Águila, Directora de Incidencia del Sector Exportador de AGEXPORT.
Claudia agregó que esta legislación permitiría fortalecer la rectoría institucional del sistema portuario, mejorar la coordinación operativa, impulsar transparencia y generar condiciones para atraer inversión pública y privada en infraestructura clave.
