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Crisis en Medio Oriente afecta costo y tiempo de la logística internacional

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La escalada del conflicto entre Israel e Irán proyecta un desafío para la logística global con una serie de efectos colaterales en las cadenas de suministro de México, Chile y Latinoamérica, de acuerdo con el análisis de Now Ports.

El conflicto, que se intensificó desde el 13 de junio de 2025 y se agravó en las últimas horas, ha puesto un riesgo alto sobre el Estrecho de Ormuz, por un posible cierre que trae una serie de efectos colaterales desde el incremento de precios, cadenas de suministros de la que dependen los importadores y exportadores.

“Ante esta situación crítica, las empresas logísticas de México, Chile y Latinoamérica necesitarán desarrollar y activar planes de contingencia para mitigar riesgos operativos, salvaguardar sus activos y asegurar la indispensable continuidad de sus servicios”, alertó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

El sector exportador en Guatemala también realiza una evaluación de los impactos inmediatos para las ventas de cardamomo, producto que tiene su principal destino en medio oriente. “Aunque es algo prematuro para estimar el daño total, lo que va a afectar sin duda es: el acceso a los mercados, incremento al costo del flete marítimo, el riesgo de pérdida del producto que ya va en ruta, la participación en las ferias de especias en Dubai, y por último, el inmediato incremento que ya tienen los combustibles acá en Guatemala. Esto encarece el costo de transporte local y afecta los productores, secadores de cardamomo y la operación para el exportador”, señala Óscar Álvarez del Comité de Cardamomo de Agexport y gerente de la Asociación de Exportadores de Cardamomo de Guatemala.

La nueva fase del conflicto eleva de forma abrupta el riesgo para el transporte marítimo, especialmente en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo.

El posible cierre del Estrecho de Ormuz, la vía que gestiona el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo, representaría un impacto en los costos operativos al ajustar las rutas marítimas para evitar la zona y realizar transbordos en otros puntos.

Las principales líneas navieras reaccionaron de inmediato. Hapag-Lloyd, advirtió que los servicios con recaladas en el Golfo Arábigo “pueden experimentar retrasos, desvíos o ajustes de itinerario”. La línea naviera, confirmó también, la suspensión de la navegación a través del Estrecho de Ormuz.

CMA CGM ordenó que todos sus buques dentro o en ruta hacia el Golfo Pérsico “procedan inmediatamente a buscar refugio”, suspendió el tránsito por el Canal de Suez y anunció desvíos vía Cabo de Buena Esperanza.

MSC, en tanto, ha suspendido todas las reservas de carga mundial hacia la región de Medio Oriente hasta nuevo aviso y Maersk informa que todos sus itinerarios en sus servicios ‘MECL’ y ‘ME11’ serán ahora redirigidas por el sur de África en lugar de la ruta de Suez a la que acababan de cambiar.

El analista de la industria marítima Lars Jensen describió el momento como el inicio de “grandes operaciones de combate en desarrollo en Medio Oriente” y advirtió que la crisis del Mar Rojo —que ya suma 834 días— podría extenderse “más allá de los 1.000 días”, de acuerdo con el reporte de Mundo Marítimo.

Riesgos operativos en rutas

El cierre del espacio aéreo sobre Irak e Irán y la suspensión o redirección de servicios en hubs portuarios clave como Jebel Ali (Emiratos Árabes Unidos) y Haifa (Israel) es una preocupación principal.

La situación actual en Medio Oriente, si bien representa un desafío, debe ser vista como una oportunidad crucial para la logística global. Este escenario impulsa la necesidad indispensable de fortalecer los puertos y centros de distribución, optimizar la relación con diversos proveedores y revisar y reforzar los acuerdos logísticos vigentes.

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