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Cierre en el estrecho de Ormuz amenaza cadena de suministro de fertilizantes

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El cierre efectivo del estrecho de Ormuz sacudió los mercados globales de energía y fertilizantes, con el aumento de costos amenazando los calendarios de producción agrícola y la seguridad alimentaria mundial, consignó el Portal Portuario de Chile.

El conflicto armado en Medio Oriente, iniciado el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel atacaron conjuntamente a Irán, ha generado un efecto dominó en los costos de insumos agrícolas.

El estrecho de Ormuz es un corredor crítico para el suministro energético y de fertilizante hacia Asia y otros destinos por lo que han paralizado el comercio esencial para la agricultura global, elevando el riesgo de una crisis alimentaria, se prevé más grave que la de 2022, con la guerra de Ucrania.

Impacto para agricultores en todo el planeta

El tráfico marítimo casi detenido en Ormuz interrumpió el 38% del suministro mundial de fertilizantes a base de nitrato y el 20% de los fosfatados, afectando directamente a agricultores en todo el planeta.

Según firmas de análisis como Kpler y CRU, la crisis ha provocado una contracción del 33% en la cadena global de fertilizantes y la paralización de exportaciones anuales de 22 millones de toneladas de urea desde la región del Golfo.

Lo anterior ha generado cuellos de botella logísticos que podrían derivar en pérdidas de cosechas durante la temporada de recolección.

Se estima que, si los fertilizantes suben 20 al 30% como en la crisis actual, los rendimientos caerían entre un 20 y un 50% en cultivos nitrogenados (trigo y maíz). O que un aumento del U$S 100 en la tonelada de urea podría elevar el costo de producción en ciertas áreas y un 10-20% el precio final de estos cultivos, indicó la Comisión de Proveedores Agrícolas de AGEXPORT.

Otros costos asociados

Luego se tiene que medir costos asociados: el combustible en la cosechadora o el camión que transporta la producción, como se modifica el precio del grano, el valor de la energía de la molienda, la inflación que sube el costo del crédito y el margen de ganancia del productor.

El resultado es que los agricultores usan menos fertilizante y cosechan menos, esto genera un aumento de precios de comida y aumenta el riesgo de escasez y hambruna en lugares vulnerables.

La FAO de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recuerda que la producción agrícola moderna depende de más de 190 millones de toneladas de nutrientes vegetales al

año, siendo los fertilizantes nitrogenados (110 millones de toneladas) los más vulnerables por su dependencia del gas natural.

Los precios del gas y de la urea se dispararon tras el cierre de Ormuz, ya que la urea pasó de 482,5 dólares por tonelada a US$720 en marzo, mientras que el amoníaco subió un 24%.

El impacto se extiende a nivel global. India redujo la prioridad del sector de fertilizantes en la asignación de gas, perdiendo cerca de 800 mil toneladas de producción mensual de urea.

En Estados Unidos, agricultores enfrentan la temporada de siembra con precios de diésel superiores a 5 dólares por galón. La Federación de Agricultores pidió al presidente Trump medidas urgentes, como garantizar la seguridad de los envíos con la Marina y eliminar barreras financieras.

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