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BID: economías de América Latina y El Caribe siguen siendo resilientes

La economía de América Latina y el Caribe seguirá en una dinámica de resiliencia, de acuerdo con el nuevo informe macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el continente crecerá un estimado del 2,1 % en 2026, en línea con su promedio de largo plazo, según el nuevo informe macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El análisis destaca la resiliencia de las economías de la región y concluye que acelerar el crecimiento inclusivo requerirá marcos macroeconómicos sólidos y reformas estructurales ambiciosas, junto con esfuerzos para aprovechar las oportunidades tecnológicas y de materias primas en medio de crecientes riesgos globales.

Las perspectivas de la región están determinadas por tres fuerzas centrales que definirán su trayectoria macroeconómica en los próximos años. En primer lugar, el empuje global hacia la descarbonización, la digitalización y la inteligencia artificial ha aumentado considerablemente la demanda de minerales críticos, lo que ha creado una oportunidad para la inversión, las exportaciones y el aumento de la productividad.

En segundo lugar, las condiciones macrofinancieras siguen siendo un riesgo a la baja fundamental: el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, el cambio en la percepción del riesgo y el papel cada vez más importante de los instrumentos financieros digitales —incluyendo los activos indexados a divisas extranjeras— determinan los flujos de capitales, la eficacia de la política monetaria y la estabilidad macroeconómica.

En tercer lugar, los costos elevados de los intereses y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento están limitando cada vez más las posiciones fiscales y externas, lo que pone de relieve la importancia de la credibilidad de las políticas.

Materias primas

El informe también señala que el actual entorno económico mundial ha generado una trayectoria divergente de los precios de las materias primas, hecho que tiene implicaciones importantes para América Latina y el Caribe dado que es una de las principales regiones productoras de materias primas del mundo.

La aceleración de la digitalización y el rápido auge de la inteligencia artificial han impulsado la demanda de metales industriales, sosteniendo los precios de minerales como el cobre y abriendo una ventana de oportunidad para una región rica en estos recursos.

“Minerales como el cobre, el grafito, el litio, el níquel y los elementos de tierras raras se han vuelto esenciales para el transporte electrificado, la energía renovable y la infraestructura digital, asumiendo una importancia estratégica comparable a la del petróleo en el siglo XX», cita el documento.

En conjunto, el informe sostiene que América Latina y el Caribe ha entrado en este período de incertidumbre mundial desde una posición de mayor resiliencia que en episodios anteriores. Sin embargo, para preservar esa resiliencia, será necesario un compromiso sostenido con marcos macroeconómicos creíbles y el avance de reformas estructurales.

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