Santiago de Chile, 10 jul (PL).- Chile espera recibir en 2017 a más de seis millones de turistas, cifra que podría crecer sustancialmente si continúa la tendencia al desarrollo de la astronomía en el país austral.

De hecho hay dos telescopios gigantes en construcción en el desierto de Atacama, que se convertirán en los mayores del mundo, a los que se suman 24 observatorios científicos y 14 turísticos.

En el entorno del año 2022, Chile tendrá en funcionamiento el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT) a dos mil 500 metros sobre el nivel del mar; y mil metros más arriba el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT).

Uno en el Cerro Las Campanas y el otro en el Armazones en el área del colosal desierto de Atacama, donde a más de cinco mil metros sobre el nivel del mar se levanta ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array).

Los astrónomos no tienen duda de que el país austral será en menos de 10 años el territorio con el 70 por ciento mundial de la capacidad de observación del firmamento gracias a su posición geográfica, cielos oscuros y limpios.

Con este panorama y una inversión en infraestructura turística de US$ 4 mil 500 millones, las autoridades esperan que se triplique el número de visitantes, con lo cual se potenciará aún más la industria sin humo en Chile.

Ya el pasado año las visitas turísticas a las zonas de observatorios se elevaron a 272 mil personas, la cual daría un salto a 750 mil anuales hacia 2025.

La región de Coquimbo reúne el 51 por ciento de las empresas privadas que ofrecen astroturismo en el país, seguida por la de Antofagasta con un 22.6 por ciento.