Un transporte de carga debería demorar cinco horas desde la capital hacia la frontera con México si el estado de las carreteras fuera óptimo; sin embargo, para realizar dicho recorrido, en la actualidad pueden necesitarse hasta diez horas, lo cual refleja el alto costo de contar con una red vial “colapsada”, como la califican las autoridades del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV).

 

Esa es la mala noticia: circular hoy en las carreteras del país duplica el tiempo, lo cual se traduce en mayor costo, situación que afecta el precio de los productos y servicios y se traslada en precios más elevados para los consumidores y usuarios para el mercado interno; para los exportadores las cosas pueden empeorar pues puede significar la pérdida de contratos porque no se llevó a tiempo un pedido o simplemente lesiona la competitividad de otras naciones con mejores carreteras.

 

Y la buena noticia es: tras 12 meses de abandono de la infraestructura vial, este mes volverán las empresas contratadas por la Covial a dar mantenimiento a las principales vías.

 

Trabajos de limpieza y bacheo se aplicarán a 5 mil 800 kilómetros de carreteras pavimentadas y también se atenderán 2 mil 300 kilómetros de caminos de terracería durante estos cinco meses. En el caso de la red pavimentada, esa cantidad equivale al 60 por ciento del total.

 

De acuerdo con el director de la Covial, Armando Castillo, se priorizarán las principales vías y aquellas cuyo nivel de daño no esté por debajo del 40 por ciento, según la medición técnica que la entidad utiliza, pues por debajo de ese porcentaje es más caro reparar y la opción es construir de nuevo la vía.

 

¿Por qué se abandonaron las vías?

En agosto de 2015 vencieron los contratos con las empresas encargadas del mantenimiento de las carreteras y a partir de ese mes, no se ha realizado ningún trabajo en todas las vías, según la Covial.

 

La causa del abandono fueron los problemas derivados de la crisis política que afectó a Guatemala el año pasado, pues el gobierno de transición, presidido por Alejandro Maldonado, no tomó en cuenta este punto o vio complicado comprometer recursos al establecer los contratos con vigencia para inicios de 2016.

 

El resultado de lo anterior fue realizar, durante los últimos tres meses, todo el procedimiento que debe empezarse en octubre de cada año.

 

Aparte de los atrasos, las autoridades recibieron la entidad con una deuda de más o menos Q 400 millones, lo cual dejó con la mitad de recursos el programa para 2016. El presupuesto de la institución es cercano a los Q 900 millones, provenientes del impuesto de Q 1 aplicado a cada galón de combustible vendido.

 

En este período el primer paso fue cancelar la millonaria deuda y, el resto del recurso, alrededor de Q 400 millones, será el utilizado para los trabajos de agosto a diciembre.

 

Las labores se distribuirán entre casi 300 empresas: unas 175 se dedicarán al bacheo y limpieza, 54 atenderán los trabajos en los tramos de terracería y se contrató a 60 compañías para supervisar las obras.