Por: Alfonso Pimentel – impulsor de la creación de AGEXPORT

En la edición 277 de la revista Dataexport se publicó una nota con el título “La agenda que Guatemala necesita para avanzar”, cuyo contenido es excelente porque plantea algunos obstáculos que le han impedido a Guatemala despegar económicamente.

Como un aporte adicional, el presente artículo tiene como propósito tratar algunos temas que habría que agregarse a la agenda que se plantea en citada publicación.

Energía eléctrica

Uno de los problemas más serios que tiene Guatemala para que su producción exportable sea competitiva es el acceso a la energía eléctrica de buena calidad y a precios competitivos. Esta situación es más notoria si la comparamos con México, cuya producción de mercancías compite con la guatemalteca, que dispone de energía más barata y con mayor acceso a ella, lo que se traduce en una mayor competitividad de los productos mexicanos en el mercado de dicho país e incluso en el propio mercado de Guatemala.

Cuando el 11 de enero de 1991, se suscribió la Declaración y Plan de Acción de Tuxtla Gutiérrez, que dio origen al Mecanismo con el mismo nombre, se contemplaba la posibilidad que Guatemala aproveche el mercado del sureste de México, mucho menos desarrollado que el resto de dicho país, pero tal propósito se vio truncado por el problema de la escasez de energía eléctrica, que a principios de la década de los noventa era dramática. La generación, transmisión y distribución estaban a cargo de un monopolio estatal ineficiente, por lo que no había energía eléctrica para instalar industrias en la zona fronteriza con México, con el propósito de abastecer la parte del mercado mexicano a que se hizo referencia.

En 1996, con la emisión de la Ley General de Electricidad, se permitió la inversión privada en las actividades relacionadas con la energía eléctrica, lo que permitió que participaran particulares en el mercado eléctrico, instalando generadores y dando entrada a capitales privados en el negocio de la distribución eléctrica. No sucedió lo mismo con la transmisión, porque la ley referida no creaba condiciones favorables para la inversión en el transporte de energía eléctrica, manteniéndose operando solamente las líneas de transmisión construidas por el Instituto Nacional de Electrificación (INDE), con muchos años de uso y con capacidad limitada de transportar energía eléctrica, porque su capacidad no estaba diseñada para cubrir las necesidades de la creciente demanda y oferta de energía en el siglo XXI.

Esa situación ha originado que, no obstante haber una capacidad de generación de energía eléctrica mucho mayor que la demanda, la deficiencia en el transporte de la misma, ocasione pérdidas de energía que se traducen en tarifas de alrededor del 60 por ciento más altas para los usuarios ubicados fuera de la zona central del país, lo que a su vez no permite la creación de zonas industriales cercanas a la frontera con México que operen en condiciones competitivas, que permitan la exportación de producción nacional al mercado mexicano, que es apetecible.

Lo anterior sugiere que la agenda inmediata en este campo es estimular la instalación de infraestructura relacionada con el transporte de energía eléctrica, lo que permitiría reducir las pérdidas en el Sistema Nacional Interconectado, la que redundaría a la vez en una mejora de las tarifas que se pagan en el interior, dotando a Guatemala de una mayor competitividad en su producción industrial con respecto a la producción de otros países.

Combate al contrabando

El contrabando es una práctica delictiva que afecta grandemente a la competitividad del productor nacional. Es cierto que el Gobierno ha hecho esfuerzos por controlarlo y combatirlo, pero parece ser que lo realiza con una política que no cumplirá los objetivos deseados.

El contrabando no puede eliminarse con la persecución, porque quienes se dedican al contrabando siempre encontrarán formas para evadir la acción del Estado.

Lo importante debe ser controlar el consumo de la mercancía que ingresa al país de forma ilícita, porque se persigue a los contrabandistas, pero se deja sin control a los destinatarios de los productos que ingresan al país por puntos no autorizados.

La política adecuada es la de eliminar los incentivos que hacen un gran negocio al ingresar productos al país de contrabando. Lo que procede, entonces, es controlar a los destinatarios de esos productos, quienes legalizan la mercancía con el uso de facturas compradas en el mercado ilegal.

No debería ser posible vender una mercancía a un consumidor final sin entregar a cambio del dinero que se recibe por la compra, la factura que ampara que la venta es lícita. Es, en consecuencia, responsabilidad de la autoridad tributaria verificar, por los medios tecnológicos adecuados, si la factura que ampara la venta es un documento lícito.

Ese extremo debería ser verificable por medio de una plataforma informática. Además, dicha autoridad debería verificar en los puntos de venta que la mercadería puesta a disposición del consumidor, posea documentos que demuestren la propiedad legítima.

La integración económica centroamericana en el interés de AGEXPORT

Los temas anteriores son importantes para la agenda de Guatemala, tanto del Gobierno como del sector privado, por cuanto, de llevarlos a la práctica mejoraría la competitividad de la producción nacional, lo cual es compatible con el Plan de Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, que se está poniendo en ejecución con la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos de América.