La Habana, 8 jun (PL).- La pobreza, la inseguridad alimentaria y la desigualdad agravan la alta vulnerabilidad a los efectos del cambio climático de las comunidades del Corredor Seco Centroamericano, afirmó hoy la FAO.

El Coordinador de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Mesoamérica, Tito E Díaz, afirmó además en un artículo, reproducido por la oficina de ese organismo en La Habana, que también contribuyen en ese sentido la gestión inadecuada de los recursos naturales.

A ello se suma -agregó- la falta de acceso a servicios y herramientas que les permitan responder adecuadamente ante estos efectos.

Díaz comentó que Centroamérica por su posición geográfica es vulnerable a diversos fenómenos climáticos, entre ellos las sequías extremas y las inundaciones.

El Corredor Seco Centroamericano -precisó- es una zona de bosque tropical que va desde la costa pacífica de Chiapas, en México, hasta el oeste de Costa Rica y el llamado Arco Seco de Panamá. Los países más expuestos en esa área son El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, apuntó.

En esta zona -ilustró, además- donde viven más 10 millones de personas, se concentran más de la mitad de los pequeños productores de granos de Centroamérica.

Se trata de familias que principalmente dependen de las actividades agrícolas y productivas, y por ende de los recursos naturales.

Díaz señaló que, ante esa realidad, el Consejo Centroamericano de Ambiente y Desarrollo (CCAD), conformado por los ministros de ambiente de los países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), decidió mejorar la resiliencia y la capacidad de adaptación de las comunidades más vulnerables.

Explicó que es por ello que han llamado a establecer un grupo formado por la FAO, la ONU Medio Ambiente y el Banco Centroamericano de Integración Económica, a fin de formular un programa regional que permita incrementar la resiliencia y adaptación de las comunidades que habitan en estas zonas.

El eje de este proyecto será fortalecer las capacidades de los países miembros del SICA para cumplir con los compromisos de la agenda ambiental, asegurar una adecuada gestión de los ecosistemas y la biodiversidad con un enfoque de territorio.

También, promover sistemas agroalimentarios sostenibles basados en conocimiento y sin afectar la provisión de servicios ecosistémicos, diseñar mecanismos financieros innovadores para mejorar la resiliencia de los medios de vida de las comunidades, y fortalecer los sistemas de información agroclimática y de alerta temprana.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here