La Habana, 31 ago (PL).- Uruguay se dio a la tarea en los últimos años de incluir su nombre en el listado de países con reservas petroleras en el continente, sin embargo, la incertidumbre marca ese proceso.

La pequeña nación suramericana de alrededor de tres millones de personas, reconocida en el plano internacional por sus impresionantes logros en el fútbol o a la contrastada calidad de su ganado, ahora busca obtener nicho propio en la competitiva industria de los hidrocarburos.

Tras iniciar el camino en 2012 con los primeros convenios internacionales, en enero de 2015 la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland (Ancap) anunció la existencia de 20 potenciales pozos de petróleo en suelo uruguayo, concretamente en los departamentos de Salto y Tacuarembó.

Por su parte, la firma estadounidense Netherland Sewell & Associates realizó la certificación y análisis de cuánto crudo se podría extraer y los resultados fueron bastante alentadores.

Tal como lo anunció Ancap, la empresa australiana Petrel se encargaría de determinar la existencia o no del combustible en las 20 trampas, y luego sería la única firma habilitada para extraerlo en caso de que hubiese.

De acuerdo con los artículos tres, cuatro y cinco del Código de Minería, los yacimientos minerales de clase I son propiedad inalienable de la nación, por lo que la empresa extractora sería beneficiaria de tan solo un 20 por ciento de la ganancia obtenida.

Pero a pesar de esas regulaciones, a los pocos meses de anunciarse el comienzo de las prospecciones -y la exclusividad de la compañía australiana- la empresa francesa Total entró en juego con la intención de cavar bajo territorio marítimo uruguayo el pozo petrolero más profundo del mundo, faena que inició en marzo de 2016.

Total debe perforar un hoyo de seis mil 400 metros de profundidad (tres mil 400 metros de agua y otros tres mil de tierra), ubicado a solo 400 metros de la costa de Montevideo y con un costo aproximado de 200 millones de dólares, que correrán a cargo de la propia empresa.

No obstante, ya no son únicamente la firma gala y la oceánica Petrel en la disputa, pues hoy en el país suramericano están vigentes cinco contratos sobre la plataforma marítima, tres de ellos con la transnacional BG (Shell), uno con Total en asociación con ExxonMobil y Statoil y el quinto con el consorcio formado por Tullow Oil, Inpex y Statoil.

No resulta descabellado pensar entonces que se trata de un negocio muy redituable si se toma en cuenta la cantidad de capital que las transnacionales están desembolsando en una aventura con alto nivel de riesgo, pero lo cierto es que a más de año y medio de las primeras noticias sobre las exploraciones, aun el ‘oro negro’ no se ha dejado ver en territorio uruguayo.

El pasado 22 de agosto el Consejo de Ministros analizó las conclusiones de Total en relación con la exploración en la plataforma marítima y anunció que seguirá adelante con la prospección en todo el territorio nacional.

El Poder Ejecutivo ratificó igualmente la idea de establecer una política de regulación de la explotación petrolífera en el país.

La prospección lleva años, hoy contamos con más tecnología y estamos más interesados en invertir por los indicios que hay, es una política de largo plazo que dará resultados, de otra forma las empresas no invertirían tanto, declaró al respecto el prosecretario de la Presidencia, Juan Roballo. Por su parte, el director de Minería y Geología, Néstor Campal, aclaró que el resultado insatisfactorio de la búsqueda que realizó Total en el Pozo Raya I (una de las 15 áreas que aún se mantienen reservadas a la exploración) no significa que no haya crudo en la plataforma marítima.

A través de un comunicado de prensa, Ancap aclaró que para llegar a un entendimiento completo del potencial hidrocarburífero de las cuencas offshore del país se requieren más de una decena de perforaciones exploratorias.

La entidad informó también que su equipo técnico identificó y evaluó otras zonas con potencial, y señaló que en la medida que las empresas petroleras y de servicios estén dispuestas a invertir su capital de riesgo en probarlas, el compromiso es mantener la actividad.

La ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, declaró que tanto ella como el presidente de la República, Tabaré Vázquez, siempre fueron muy cautelosos con el tema, ya que se trata de una cuestión científica y se debe aguardar por los resultados.

A pesar de las malas noticias el ejecutivo nacional se mantiene firme en su decisión de potenciar ese sector. Los resultados puede que hayan sido poco alentadores hasta el momento pero las expectativas aún siguen siendo positivas.

No por gusto varias de las grandes corporaciones de la industria del combustible fósil y sus derivados siguen en la batalla por un pedazo de mar (y tierra) en Uruguay. El dinero, la constancia y el tiempo tendrán la última palabra en esta historia que hasta hoy solo ha dejado incertidumbres.