Por: Claudia Mariela García Mancilla – ASIES

Se considera que el principal motor para la reactivación económica es contar con una buena infraestructura vial. La comunicación vial, con zonas con alto potencial productivo, en diversos ámbitos tales como el turístico, comercial y agrícola, generan beneficios importantes a un país.

Claudia García – Coordinadora del departamento de
investigación y consultoría económica de ASIES

La facilidad en el desplazamiento entre zonas urbanas y rurales, es de vital importancia para el impulso económico y social de las áreas. Es de considerar que la red vial es una inversión productiva para el país y que tiene retornos inmediatos.

La importancia de la red vial es fundamental para el desarrollo, pues es el medio de comunicación para el transporte de mercancías y de personas. Contar con una estructura vial sana y plenamente desarrollada es una ventaja competitiva frente al resto de países vecinos, por lo que el motor de crecimiento es evidente para el desarrollo económico.

Por el contrario, una red vial deteriorada, es un problema serio para el desarrollo, disminuye la competitividad al aumentar los costos de transporte así como desmotiva la promoción de actividades turísticas que también son consideradas un motor de crecimiento económico.

Sin una red vial será imposible satisfacer las necesidades básicas de educación, trabajo, alimentación y salud. Por lo que apostarle a la inversión en carreteras debe ser una prioridad de Estado. Sin estas condiciones adecuadas para el transporte, es difícil que los habitantes de un país puedan satisfacer sus necesidades básicas, por lo que, en consecuencia, será complicado que puedan reflejar mejoras económicas y de desarrollo.

Guatemala cuenta con un total de 17 mil 132 kilómetros de carreteras registradas, de los cuales el 44 por ciento es carretera pavimentada mientras que el resto es de terracería. Lo lamentable es que el 84 por ciento de las carreteras pavimentadas registradas ya han llegado al final de su vida útil, esto es equivalente a 6 mil 313 kilómetros de carretera, y es necesaria que las mismas sean atendidas, con mantenimiento, y sustituyéndolas por nuevo asfalto. De lo contrario, cualquier otra inversión que se planifique con el fin de mejorar el nivel de vida de la población, sobretodo de aquella que se encuentra en los índices altos de pobreza, será en vano. Desde algo tan simple como el acceso a la educación o a los alimentos, hasta el comercio entre departamentos o la explotación de un sitio turístico. Toda la actividad económica y productiva se verá afectada.