Guatemala, 29 sep (DE).- Vista Volcanes es una pequeña finca agrícola ubicada en Chimaltenango y ha impulsado un cambio en los modelos agrícolas de 60 campesinos con nueva técnica de invernaderos.

Son las tres de la madrugada de un día cualquiera y Leonel Navas no tiene reparo en iniciar la jornada de trabajo sobre las ocho manzanas de terreno de su propiedad: Vista Volcanes, que adopta su nombre por ubicarse frente a los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango.

Este es un terreno que va más allá de un campo agrícola orgánico o un centro de investigación y desarrollo. Allí se solucionan los problemas de la agricultura tradicional, se comparten las investigaciones y los conocimientos con toda la comunidad de productores del área, utilizando la nueva técnica denominada “capilla malla inocua”. El proyecto se ha extendido a 60 beneficiarios, convirtiendo a estos pequeños productores en microempresarios.

Pero la luz se encendió en un certamen internacional. Vista Volcanes recibió un premio de US$ 500 mil del Departamento de Estado de los Estados Unidos a través de WEC (World Environment Center) y sus socios Context Partners, Baastel y Earthshift Global, tras ganar un certamen auspiciado bajo la “Red de Innovación e Impacto”. Los cooperantes premiaban aquellos esquemas de empresas latinoamericanas que incidían en combatir la pobreza y mejoran las capacidades y el acceso a mercados de los habitantes del hemisferio.

Estuardo Arroyave, uno de los responsables del departamento de investigación y desarrollo agrícola de Vista Volcanes dice que la capilla malla inocua se creó para ser una opción de invernadero a más bajo costo para los pequeños productores.

Con el apoyo obtenido, dijo, se entregó financiamiento sin intereses a los productores, iniciando con apoyo técnico y seguimiento de todo un equipo, a generar un efecto en cascada para traer sostenibilidad en el modelo agrícola.

Esta última referencia no surge por casualidad, ya que Vista Volcanes conoce cómo funciona el mercado agrícola en el país y ha calculado los riesgos y beneficios de esta iniciativa. Desde su creación, la finca tiene entre sus objetivos, vender o comercializar paquetes tecnológicos completos, que inician con una selección de plantas, fertilización, manejo de plagas y enfermedades, sistemas de riego y coberturas para el cultivo. Se incluyen microtúneles, macrotúneles e invernaderos.

Hacia otro cultivo

Al principio cultivaban de forma protegida el tomate y chile pimiento bajo los invernaderos, elaborados con tela no tejida. Los agricultores lograron con esta tecnología un 50 por ciento más de producción con respecto a un cultivo a campo abierto, lo que les permitiría en un principio duplicar sus ingresos.

Cosechaban tres mil cajas por manzana, cuando antes a campo abierto solo se lograban entre 900 y mil cajas por manzana. Además, han iniciado los estudios para el cultivo de ejote francés.

La idea de hacer el cambio hacia esta nueva hortaliza, la dio el mismo mercado. Actualmente las grandes exportadoras guatemaltecas están enfrentando el reto de enviar productos orgánicos hacia el exterior y Vista Volcanes desarrolló un programa de agricultura de manejo orgánico para este cultivo.

Los representantes de Vista Volcanes explicaron que ven una ventaja mucho más grande al trabajar con el ejote francés porque existe un precio fijo con un mercado seguro.

“El proyecto realizado con los fondos obtenidos a través de la iniciativa de la Red de Innovación e Impacto ha cumplido su objetivo de fortalecer las capacidades locales, mejorar las condiciones de vida e ingresos de los pequeños productores en Guatemala y El Salvador, donde trabajó Vista Volcanes”, señaló Ernesto Samayoa, director de operaciones para Latinoamérica de WEC.

“Es una tecnología bastante eficiente para producir mejor y aprovechar los recursos orgánicos, ya que mucho de ello va a parar a los ríos, a la basura, contaminando. Mientras que esta tecnología funciona muy bien y sabemos que podemos transferirla a nuestros beneficiarios”, señala Navas.

Voz del cambio

Alma Sirín de Muj, es una pequeña agricultora beneficiada por el proyecto. Ella, junto a su esposo, ha logrado aumentar al doble la producción de sus cultivos de tomate y chile pimiento gracias al sistema de capilla malla inocua.

Producción de tomate y chile con tecnología capilla malla. Foto Dataexport: WEC

“Antes nuestra cosecha era malísima, había mucha pérdida económica y no contábamos con ningún tipo de asistencia técnica. Ahora vendemos bien nuestros productos”, dice.

El proyecto de Alma ha crecido. Ahora trabajan cuatro mujeres y tres hombres. Inició con un sistema de capilla, y ahora posee cuatro capillas mallas de 300 metros cuadrados.

La microempresaria explicó que este sistema les ha permitido mejorar sus ingresos por la reducción de pérdidas.