Entrevista publicada en la edición impresa 277.

La reputación de las aduanas siempre ha sido cuestionable. Sin embargo, las nuevas autoridades están tratando de cambiar ese panorama, sobre ello entrevistamos al Intendente de Aduanas, Werner Ovalle.

¿Cómo ha sido este año de gestión, qué han hecho, cómo van los planes?

Más que todo lo utilizamos para tomar el control de la casa, tomar el control a nivel institucional y una serie de medidas que vengan a mejorar la recaudación, ese es nuestro fin último. En temas específicos de aduanas, apostamos a la confiabilidad del personal. Es una de las prioridades. Muchas de las quejas son por la mala interpretación de la normativa aduanera, por la discrecionalidad del personal de aduanas, por los tiempos de despacho…entonces hemos generado una serie de situaciones para paliar el problema, pero este segundo año estamos con acciones que complementen esa mejora.

El año pasado se revisó la selectividad. Cuando asumimos, Puerto Quetzal, que es la aduana más grande, tenía el selectivo rojo en 57 por ciento y eso no deja operar a ninguna aduana. Eso era una parte de los mecanismos que utilizaban para extorsionar o sobornar. Ahora el selectivo rojo anda por 18 por ciento, pero esa no es lo idea, la Organización Mundial de Aduanas (OMA), establece que el selectivo rojo no debería pasar de un dígito, o sea 9 por ciento como máximo, pero estamos en camino.

Otra cosa fundamental es el trabajo que estamos teniendo con el sector privado, la conformación de la Mesa de Diálogo Público Privado para Temas Aduaneros consideramos que es una acción importante. Nos ha permitido tener una comunicación permanente, identificar temas comunes que tenemos que mejorar varios actores, porque hay que tomar en consideración que por lo general cuando hay problemas siempre se señala a Aduanas, pero nosotros somos parte de una cadena logística. Aunque mejoremos, si las portuarias, transportistas, agentes aduaneros y navieros no ponen esfuerzo por mejorar, los resultados no se perciben. En ese sentido, las diferentes cámaras han asumido este papel con mucha responsabilidad.

Hablando con algunos empresarios nos decían que de sus principales problemas es precisamente el selectivo rojo: ¿cuándo se activa, es realmente al azar?

Sí, es parte de un sistema informático. De acuerdo a algunas variables, se activa. Por ejemplo, según de dónde venga la mercancía, qué tipo es, el récord en el sistema que tenga la empresa, el total de ajustes que anteriormente se la hayan hecho por una mala declaración, todo eso el sistema lo analiza y al venir una declaración que se considera que podría tener algún vicio o ser de alto riesgo, avisa para que haya una revisión. Eso es un tema informático, eso está fuera de que una persona venga y elija el color. Se ha hablado mucho de esto, creo que ahí fue donde se originaron muchos de los problemas de corrupción que hubo en su momento, pero es un tema que nosotros hemos manejado con suma transparencia, apertura.

Ahora que ya han reducido el porcentaje del selectivo rojo, ¿hacia dónde esperan llevarlo?

Parte de nuestros retos es, a nivel institucional, mejorar al personal que constantemente hace los análisis de ese tipo de ajustes y para presentar información. Lo otro es fortalecer el sistema informático para poder ser más contundentes en los resultados que se tienen. Apostamos por la facilitación del comercio, por reducir el selectivo rojo, pero mejorar la asertividad. Un problema era que el porcentaje de selectivo rojo era alto, pero la asertividad baja. Ahora que bajamos el selectivo, se ha incrementado la asertividad de este análisis de riesgo.

¿Cómo les fue en la reunión del Consejo de la OMA, qué les dijeron?

Ellos tomaron el caso de Guatemala como un ejemplo para los otros servicios aduaneros, por los mecanismos de comunicación que estamos teniendo con el sector privado. La Declaración de Arusha revisada contiene diez principios específicos y uno es la importancia del trabajo coordinado con el sector privado, basado en eso empezamos la estrategia. Se nos dio la oportunidad de presentar esa metodología, en qué contexto surgió.

También están muy interesados en ver el proceso de reestructuración que estamos llevando nosotros. La confiabilidad la enfocamos como un pilar fundamental, la implementación de la ética del personal, ya tenemos una estrategia, pero queremos expandirla para los diferentes actores en el marco de la Mesa de Diálogo, queremos que todos asuman compromiso. De nada sirve que los trabajadores asuman el compromiso de actuar con ética si va a haber un importador o algún transportista que los quiere sobornar.

¿Les recomendaron algo?

Dentro de lo que les llama la atención es que el sector privado esté creyendo y participando en el proceso. Les llamó la atención que no solo identifican problemas, sino que proponen soluciones. AGEXPORT está apoyando con una dinámica de capacitar al personal donde más fallas hemos tenido, tenemos un cronograma de cursos hasta agosto, porque consideramos que el recurso humano es el más valioso.