Nota publicada en edición impresa 275

Los empresarios coinciden en que una de las ventajas del sector exportador en Guatemala es la amplia diversidad de productos y servicios que el país posee. Pero… ¿comercializar oxígeno?

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas ha estimado que la deforestación y degradación de los bosques representa aproximadamente el 17 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Esto representa más que todo el sector de transporte del mundo.

Por ello, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, introdujo el concepto de deforestación evitada en 2005 y dos años más tarde surgió el proyecto de Reducción de Emisiones por Deforestación Evitada y Degradación de los Bosques (REDD+).

La idea en su concepción más sencilla es buscar incentivos financieros para conservar los bosques que han capturado dióxido de carbono (CO2), ofreciendo alternativas económicas a las comunidades que los habitan. La razón es que cuando esos árboles son víctimas de un incendio forestal o son talados, los gases que almacenan se liberan y son emitidos a la atmósfera.

En ese marco surgió el proyecto Guatecarbon, el primero estatal REDD+ que busca validar, registrar y verificar alrededor de 700 mil hectáreas para comercializar en el mercado voluntario de carbono. Empresas o países, para compensar el CO2 que producen, pueden comprar bonos e incentivar el mantenimiento del bosque, donde residen comunidades que hacen manejo sostenible del mismo.

Para ser reconocido como un proyecto REDD+, es necesario pasar por un proceso de certificación y otro de validación. De acuerdo a la evaluación por fijación de carbono, conservación de la biodiversidad y beneficio comunitario, las áreas del proyecto almacenaron 1.2 millones de toneladas de dióxido de carbono de 2012 a 2014, explicó el Gerente de Guatecarbon, Sergio Guzmán.

La Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) se ha involucrado desde el principio en el proyecto, generando oportunidades económicas a las comunidades que viven en la Biosfera Maya.

“Nuestro interés es generar oferta exportable y el carbono lo vemos también como un producto de exportación. Por ello, trabajamos con las concesiones forestales comunitarias en turismo, artesanías, xate y madera”, comentó la coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental Empresarial de AGEXPORT, Vivian Villegas.

La gran mayoría del bosque petenero se ha conservado gracias a una estrategia que consiste en permitir a un grupo de comunitarios hacer uso sostenible de él a cambio de procurar su bienestar.

AGEXPORT es también la primera interesada en comprar 500 créditos de carbono, para lo cual ya firmó una carta de intención en la COP21 de París en 2015. El último eslabón para empezar a generar este incentivo está en manos del Gobierno, que aún no ha encontrado un mecanismo financiero para realizar los desembolsos de la comercialización a las comunidades.

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