Equipos de China y Estados Unidos continúan las negociaciones encaminadas a resolver el conflicto económico-comercial mediante un acuerdo que satisfaga sus intereses y negocios tanto en el plano bilateral como global.

Las pláticas sesionan a nivel viceministerial y se reanudaron ayer en medio de la tregua de 90 días pactada el pasado 1 de diciembre por los presidentes Xi Jinping y Donald Trump en la capital de Argentina.

Cuando los gobernantes conversaron en Buenos Aires, China se comprometió a resolver las preocupaciones que genera la profundización de su política de reforma y apertura, mientras Estados Unidos aseguró que corregiría las inquietudes de Beijing en materia económica y comercial.

Ahora las delegaciones tienen la encomienda de encontrar un punto medio que permita implementar esos consensos y zanjar de una vez los asuntos conflictivos, pero sobre la base del respeto, equidad y beneficio para los dos lados.

El eventual convenio también debe conllevar a levantar los gravámenes aplicados desde julio pasado y normalizar las relaciones de negocios.

Antes de retomar las discusiones de esta semana, los equipos abordaron por teléfono cuestiones delicadas como el balance en el intercambio de mercancías y la protección de los derechos de propiedad intelectual.

De conjunto, China anunció la suspensión del 1 de enero al 31 de marzo del 25 por ciento de los tributos aplicados a 144 productos del sector automotriz de Estados Unidos y también aprobó la entrada a su mercado del arroz norteamericano, un hecho inédito.

Mientras Washington decidió retrasar hasta el 2 de marzo próximo la entrada en vigor de tarifas adicionales de entre 10 y 25 por ciento, y por US$ 200 mil millones, sobre importaciones del gigante asiático.

Rusia ofrece a China mercancías para sustituir importación de EE. UU.

Así ambas potencias dieron señales alentadoras de que desean sepultar el pleito que en 2018 las hundió en un cruce de disparos arancelarios lesivos para las operaciones mercantiles entre sí y del resto del planeta.