Por: Homa-Zahra Fotouhi – representante del Banco Mundial en Guatemala

Guatemala tiene un enorme potencial para integrarse a los mercados internacionales. De acuerdo a los World Development Indicators (WDI) del Banco Mundial, su volumen de comercio es del 47 por ciento del PIB, según datos del 2016. Esta cifra está por encima de la de América Latina (que es del 43 por ciento) y similar a la de los países de ingresos medios.

Estas son indudablemente buenas noticias. Sin embargo, en comparación con Centroamérica, Guatemala está por debajo de sus vecinos: Honduras y Nicaragua se sitúan cerca del 100 por ciento y El Salvador y Costa Rica en el 64 por ciento, lo cual refleja que el país tiene una ventana de oportunidad para explotar su potencial.

Aprovecharla no debería ser difícil porque Guatemala ya tuvo hace unos años volúmenes de comercio más elevados. Concretamente en 2007 esa cifra era del 67 por ciento, 20 puntos porcentuales más elevado que en la actualidad. Y si bien durante la crisis de 2008-2009 el comercio cayó, en línea con las tendencias globales, en 2011 volvió a recuperarse hasta el 64 por ciento, un dato todavía lejos del actual.

El comercio internacional es importante para Guatemala en este momento. Ejemplo de ello es que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, así como otros cambios en las políticas de comercio por parte de los socios de Guatemala, pueden impactar al país. Además, Guatemala puede beneficiarse de la unión aduanera con Honduras y la posible extensión a El Salvador. Y según el informe “Mejores Vecinos”, del Banco Mundial, la integración económica es clave para aprovechar el potencial del comercio internacional.

En tiempos donde existen muchas dudas sobre los beneficios de la globalización, es importante recordar que el comercio internacional puede contribuir a incrementar la riqueza de los países. Por una parte, porque mejora las oportunidades de las empresas al tener un mayor mercado a su alcance. Esto, a su vez, puede aumentar los flujos de inversión, un aspecto crucial para los países en desarrollo, particularmente aquellos con bajas tasas de ahorro e inversión como Guatemala.

Por otra parte, comerciar con más países ayuda a diversificar el mercado, y en consecuencia, ofrece una protección ante posibles choques en los socios comerciales. Otro beneficio es que permite importar insumos a precios más baratos que en el mercado doméstico, lo cual reduce los costos para las empresas nacionales, haciéndolas más competitivas y permitiéndolas ofrecer precios más bajos a la población.

Si bien en algunos casos el comercio internacional puede requerir que se introduzcan programas que mitiguen los efectos negativos que pueden tener en algunos grupos, en general trae beneficios para los países. Guatemala no es una excepción, particularmente teniendo en cuenta su potencial exportador en productos como el cardamomo y el café y en sectores como el turismo. Todo ello, junto con una mayor protección para los inversionistas, puede contribuir a generar riqueza para Guatemala y a que los beneficios de la globalización lleguen a las zonas más pobres del país.